jueves, 7 de noviembre de 2013

El maullido de un gato

¿Que tiene de especial el maullido de un gato?



Leonardo Da Vinci consideraba a los gatos “pequeñas obras de arte en movimiento”.

¿Cuál es el discreto encanto que poseen los gatos? Cualquiera que ame a los gráciles felinos sabe que lo tienen, pero tal vez no sea capaz de explicarlo.

Un psicólogo estadounidense dice tener la respuesta: el maullido. Nicholas Nicastro, de la Universidad de Cornell, Reino Unido, cree que los mininos están evolucionando en supergatos, mejor dispuestos para explotar a los humanos.
Según el investigador, después de miles de años de convivencia, nuestros peludos amigos han aprendido qué botones deben apretar para complacernos.

Y aparentemente, todo se debe a los maullidos que escogen para obtener lo que desean.

Las recompensas son evidentes: más caricias, comida más suculenta y el sillón más cómodo.

No muy convencido.
Sin embargo, no todos los científicos están convencidos de esta explicación. John Bradshaw, de la Universidad de Southampton, Reino Unido, dice que no existen dudas de que los gatos son buenos para manejar a los humanos, pero que no existen pruebas que sugieran que se esté produciendo una selección artificial. Ese término fue acuñado por Charles Darwin para explicar cómo el hombre ha transformado plantas y animales domésticos por medio de cruces selectivos.

“Los gatos aprenden a maullar de diferentes maneras para manipular a sus dueños, pero no tiene nada que ver con la evolución. Es una respuesta aprendida”, dice Bradshaw, un experto en conducta animal.

Por ejemplo, un gato puede escoger un sonido particular para indicar que desea salir y otro diferente para pedir comida. Pero cuando se comparan gatos -dice Bradshaw- no hay nada en común entre sus maullidos. Esto sugiere que cada gato aprende cómo llamar la atención de su dueño, algo que no tiene que ver con la genética.

“Hay otra explicación más plausible” dijo Bradshaw a la BBC. “Cada gato tiende a aprender los ruidos que le interesan a su dueño”.

Controversia.
La controversia fue originada por el estudio en sicología evolutiva hecho por Nicholas Nicastro, estudiante de postgrado de Cornell.

Nicastro recogió cien maullidos diferentes de doce gatos. Luego hizo que 26 voluntarios humanos los escucharan y los clasificaran según lo placentero y lo atractivo.

El mismo conjunto de maullidos fue escuchado por un segundo grupo de voluntarios, que lo clasificó según cuán urgentes y exigentes eran.

Según Nicastro, la habilidad de los humanos para distinguir los maullidos han determinado que, por largo tiempo, hayamos escogido a los gatos que nos suenan más placenteros.
“Hace 7.000 años, cuando los ancestros de nuestros gatos domésticos empezaron a merodear por los graneros egipcios y a intercambiar sus servicios de control de roedores por abrigo, es probable que los gatos que maullaran más placenteramente fueran aceptados dentro la sociedad humana”, dijo Nicastro.

Sin embargo, el profesor Bradshaw insiste en que la cría de gatos no está bajo control humano. Eso, dice, podría ser posible en los gatos de pedigri, pero no en los comunes.

Asi que... sea la razón que sea, es un hecho que el maullido de nuestro gato, puede parecer común ante los oídos de otros, pero para nosotros nuestros gatos nos hablan al corazón.

We must love cats

Fuente principal: BBC Mundo Ciencia

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