jueves, 27 de febrero de 2014

Los gatos y la mudanza

Puede ser un tema trivial, pero en realidad el cambio de casa para un gato no es cosa sencilla. Te compartimos unos tips para cuando llegue ese momento en la vida de tu felino.
Gatos y mudanza son una combinación impredecible. Se alteran, corren por todas partes, se meten en las cajas, se pierden entre los muebles… Todo aquello que trastoque su rutina normal y provoque cambios en sus territorios les provoca estrés, y una mudanza es un multiplicador del estrés para todos.

    Antes de la mudanza
Tengamos en cuenta que, por muchas precauciones que tomemos, una mudanza suele ser un tanto caótica y el gato podría escaparse. Procuremosponerle un collar con una chapa de identificación con la direc­ción y el teléfono nuevos y antiguos, por lo que pueda pasar.
Si la mudanza es a otro país, aconsejamos ponerse en contacto previamente con el Departamento de Agricultura u organismo pertinente para informarnos sobre si se necesita cumplir algún requisito especial para trasladarse con animales. En al­gunos países, los animales de compañía deben pasar un período de cuarentena o cumplir con trámites determinados que es prudente conocer de antemano para evitar sorpresas de última hora.
Cuidado con la cocina, la despensa, los armarios o los lugares menos accesibles. Los gatos, cuando están nerviosos o estresados, intentan buscar refugio en espacios estrechos entre los electrodomésticos o bajo los muebles y es difícil después hacerles salir.
En la habitación donde lo pongamos, que tenga con él todas sus cosas, incluido el transportín en el que le llevaremos luego, que tenga su cama, su  comedero, su bebedero y su bandeja de arena.
La habitación donde esté nuestro amigo la dejaremos para el final. Cuando toda la casa esté vacía, entonces recogemos al gato, lo ponemos  en el transportín y lo colocamos en el vehículo de manera segura para que el viaje no tenga sobresaltos.



    Durante la mudanza
Podemos darle de comer como siempre pero asegurándonos de que no come nada  como mínimo tres horas antes del viaje.
No es en absoluto recomendable que el gato viaje en el mismo transporte de la mudanza, ni tampoco en un maletero o en una caja que no sea un transportín homologado.
Si el viaje es largo,  no lo hagamos de un tirón. Se deben hacer paradas  para que pueda beber tranquilamente o usar el cajón de arena.
Si hace calor, asegurémonos de que el coche tiene ventilación adecuada y una temperatura razonable. Bajo ningún concepto dejes a tu gato en el coche aparcado al sol, ni siquiera por “un ratito”.

    Después de la mudanza
De la misma manera que aconsejamos mantener al gato instalado y tranquilo en una habitación cerrada durante la mudanza, al llegar a la nueva casa deberíamos repetir la operación a la inversa. O sea, habilitar en primer lugar la habitación en la que le instalaremos mientras descargamos todos los muebles y preparamos la nueva vivienda.
Lo normal es que estén raros al principio, pero en una semana aproximadamente estarán mejor tras haber explorado su nuevo hogar.

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Todos los perros son individuales

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