jueves, 13 de marzo de 2014

Leucemia felina

¿Qué sabes acerca de la Leucemia felina?


La leucemia felina es una enfermedad grave, originada por un retrovirus denominado Virus de la Leucemia Felina (FeLV). Es más frecuente en gatitos que viven en libertad o en contacto con otros gatos, que en gatos que viven aislados en una casa.

La vía de contagio más habitual es el contacto con la saliva infectada: El lamido o atusado, las mordeduras, y los comederos y bebederos comunes, son fuente de contagio frecuentes. Las hembras pueden infectar a sus gatitos antes de nacer así como en el transcurso de la lactancia. En general, los gatos pequeños (en particular antes de los cuatro meses) presentan una respuesta inmunitaria muy débil y, por tanto, son extremadamente receptivos a la contaminación.

El virus de la leucemia felina no perdura en el entorno. Es vulnerable a todos los desinfectantes y detergentes normales, y la transmisión mediante objetos o aerosoles (partículas suspendidas en el aire) es poco probable.

Los síntomas de la leucemia felina, pueden ser muy variados, incluso hay gatos que pueden no presentar síntomas durante un largo periodo después de la infección.Entre los más frecuentes, nos podemos encontrar anemia, enfermedad hepática o intestinal, trastornos de la reproducción, e incluso abortos y mortalidad neonatal, así como problemas relacionados con el sistema inmunitario y la formación de tumores. Además, los gatos afectados por el virus son más vulnerables a infecciones secundarias.


La mejor forma de combatir la leucemia felina, es la prevención. Cuando queramos introducir a un gatito nuevo en casa, más especialmente si ya tenemos otro gato, debemos llevarle al veterinario para que le haga un test y compruebe que no está infectado de Leucemia Felina, de este modo conseguiremos identificar los gatos positivos y no introducir individuos infectados en lugares donde haya gatos sanos.
La vacunación protege en gran medida contra el virus, por lo tanto, debemos de tener vacunado a nuestro gato, y revacunarle anualmente.
Hay varios tratamientos que se ha propuesto contra el virus de la leucemia felina, pero desgraciadamente, a día de hoy no parecen eliminar el virus. Se pueden administrar tratamientos de soporte contra las enfermedades secundarias que presente el gato, que en cada caso, deben evaluarse individualmente.

Un gatito con leucemia, es fuente de infección para otros gatos, y padece una  enfermedad de la que debemos ser conscientes. La leucemia felina no se transmite a las personas, pero si a otros gatos, por lo que no debe estar en contacto con ellos ni compartir fuentes de agua y comida. Será un gato con mayor probabilidad de padecer enfermedades, pero si lo asumimos y somos responsables, podrá vivir con nosotros y tener una vida prácticamente normal.

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