jueves, 26 de junio de 2014

6 tips para presentarle a tu gato, un nuevo gato

6 Consejos para presentarle a tu gato un nuevo gato 


Dependiendo de la personalidad de ambos individuos, edad y sobre todo su tolerancia a aceptar un congénere, la duración del proceso puede variar desde unos días a semanas o meses.

Olvidémonos de la idea de soltar alegremente al “gato x” en casa, para que se encuentre de narices con nuestro asombrado “gato 1”. Esta NO es la manera correcta de presentar a dos gatos.

UNO
 Para los gatos, el reconocimiento tanto de su territorio como de los seres vivos que les rodean, se realiza primero con el sentido del olfato. Si modificamos los olores del territorio o de un gato que conviva con otro, estos no serán reconocidos de primeras como elementos habituales e inofensivos para el gato. En su percepción, será algo desconocido e incluso peligroso. Por ello a veces sucede que ataquen decididamente al gato amigo de toda la vida, cuando este viene de una estancia en una clínica veterinaria, porque no lo reconocen.

Así que, como primer consejo, recomendamos encerrar al “gato 1” en una habitación, mientras instalas al “gato x” en una habitación destinada para él. 
El “gato 1”, no debe percatarse de la llegada de un nuevo individuo, ni mucho menos relacionarnos a nosotros con él. Si no disponemos de una habitación para el “gato x”, el cuarto de baño puede ser también una buena opción. En ella debe disponer de todo lo necesario: bandeja de la arena, comedero, bebedero, rascador y lugar para dormir.

La reacción del “gato 1”, se hará notar en seguida y seguramente se pasará todo el día con la nariz pegada a la rendija de la puerta de la habitación del “gato x”, oliendo “eso” que está al otro lado y que no ve, pero oye perfectamente. 

DOS
Aprovechemos estos momentos para jugar con el “gato 1”, darle de comer alimentos apetecibles al lado de la puerta y hacer todas esas cosas que más le gusten. De esta manera relacionará esos nuevos olores siempre con cosas positivas y agradables.

Igualmente podemos frotar la cabeza del “gato x” con un calcetín y dejarla en la casa para que la olisquee el otro animal, y viceversa. Los calcetines estarán impregnados de feromonas faciales positivas, que disminuyen la ansiedad.

TRES
En unos días, dejaremos que el “gato 1” pase a investigar la habitación del “gato x”, pero siempre habiendo sacado antes al gato nuevo de la habitación sin que nos vea el “gato 1” y dejando al nuevo en otra habitación cerrada, que a su vez tendrá que investigar.

Observemos a ambos gatos. Se pasearán por el territorio, oliéndolo todo, sobre todo el lugar de dormir y la bandeja de la arena. Posiblemente ericen su pelo y caminen agachados con el rabo bajo entre las patas. Nosotros debemos de actuar como si ni siquiera estuviéramos allí, nuestra actitud debe ser totalmente indiferente. Si solemos hablar con el gato, podemos hablarle normalmente, pero nunca intentar cogerle en brazos ni acariciarle. Hay que dejarles a sus anchas. 

Si habitualmente jugamos con ellos, debemos hacerlo, en cuanto estén más relajados, esto les distrae y reduce la ansiedad. Igualmente podemos darles de comer su alimento preferido en estos momentos.

CUATRO
En el caso de poseer más de un “gato 1”, es preferible que accedan de uno en uno a la habitación del “gato x”. Los gatos presentan una forma de agresividad que se denomina agresividad redirigida y ante determinadas situaciones de estrés atacarán al individuo que se encuentre en esos momentos a su lado, que puede ser otro animal o por supuesto también nosotros. La introducción de un gato nuevo es lo suficientemente tensa, como para complicarlo más aún, creando rivalidades innecesarias entre gatos que se llevan bien.

CINCO
Cuando al cabo de unos días la actitud de ambos gatos sea totalmente tranquila y relajada estando en contacto con los olores del otro, jueguen con normalidad, etc., podemos intentar realizar un contacto visual, por ejemplo a través de una puerta de cristal o con el gato nuevo dentro de una transportadora para poder separarlos inmediatamente al menor signo de agresividad. Los debemos distraer con juegos o con alimentos, pero nunca sujetemos al gato en brazos, ya que se sentirá acorralado y puede reaccionar de forma inesperada.

Son más efectivas sesiones breves que acaban bien y sin peleas varias veces al día, que una sesión larga y con altercados.

SEIS
Recordemos que los gatos y gatas esterilizados son siempre muchos más amables con sus congéneres que los gatos y gatas no castrados. La rivalidad por defender el territorio disminuye bastante, tanto en hembras como en machos al esterilizarlos y es fundamental que esterilices a tus gatos y gatas mayores de seis meses, si quieres lograr una convivencia apacible entre ellos.



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